El patio (I)

Os lo voy a contar todo

Esa mañana Pedro no quería ir al colegio. Juan, su mejor y único amigo, vecino del barrio, le había contado un día cómo podía engañar a sus padres y escaquearse de clase cuando quisiera. Le había explicado que si se comía un par de tizas cuando se fuera a dormir por la noche, al abrir los ojos y levantarse tendría unas décimas de fiebre. Las suficientes para tener la excusa perfecta y poder quedarse en la cama.

Probaría suerte.

La tarde anterior se hizo el ausente en casa. Acudió al baño en varias ocasiones sólo para tirar de la cadena y hacer ruido para que su madre percibiera que algo le pasaba. Ni siquiera encendió la tele para ver cómo la señora Fletcher, su serie y detective favorita, resolvía un nuevo crimen. Apenas cenó nada, salvo un tazón de leche con colacao y un par de galletas que ingirió con desgana. Se fue…

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