Desarmados

Esta noche me ha costado dormir. Y me he levantado pronto para ponerme al día. Estoy muy apenado por los franceses. Menudo añito que llevan nuestros vecinos. Se vuelve a repetir una nueva matanza terrorista en nombre de Alá. Ya son tantas en los últimos tiempos que apenas da tiempo a digerir una y nos encontramos con otra, cada vez más sorprendente y, lo que es peor, terrorífica. Esta vez no ha habido bombas, ni disparos de metralleta -salvo los de la policía para abatir a este lobo o lobos solitarios ya que parece ser que hay un segundo implicado- pero el daño ha sido terrible. Mientras tecleo estas líneas van 84 muertos confirmados y más de un centenar de de heridos, al menos una quincena de ellos en estado crítico. Víctimas, entre ellas muchas familias enteras y muchos niños, que disfrutaban de un espectáculo pirotécnico en Niza, con motivo del Día Nacional de Francia. Este país acaba de organizar una Eurocopa de fútbol, con lo que ello conlleva en materia de seguridad y todo salió bien. El presidente Hollande dijo no hace mucho que en estos días iba a levantar el estado de excepción del país, algo que ya no hará obviamente. ¿Fue un error? Puede. Ya da igual.

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Porque cuando un camión frigorífico es capaz de hacer lo que hizo anoche en una calle céntrica de una ciudad como Niza, recorrer hasta dos kilómetros atropellando y aplastando gente que saltaba por los aires, como si fuera una partida de bolos, cualquier cosa es posible, y siento que estamos desarmados, sin capacidad de poder hacer nada. Estamos desnudos ante algo que no entendemos, que se nos escapa a nuestro intelecto. Estamos expuestos. Coger un avión en Estambul, un tren en Madrid, el metro en Londres, acudir al concierto de tu grupo favorito en París, sentarte en una céntrica terraza de cualquier ciudad, disfrutar en un paseo marítimo de unos fuegos artificiales… es ya una profesión de riesgo. Te juegas la vida literalmente.  ¿Qué se puede hacer? No lo sé, cuando se lucha contra alguien a quien no le importa su vida y menos las de los demás, y cuyo único objetivo es crear cuanto más dolor y más muertos, mejor, supongo que sólo nos queda rezar o quedarnos en casa. Tengo la tele puesta a la vez que escribo este texto y escucho a un español, testigo de la masacre, decir algo que me llega dentro: “¿Quién puede esperar algo así? yo no he ido a ver ningún partido de la Eurocopa -Niza fue sede de algunos partidos- porque tenía miedo a un atentado, ¿pero esto?”, se preguntaba. “Nadie puede imaginarlo”, apuntaba, convencido de que pasada esta competición, el miedo había pasado y todo volvía a la normalidad. Desgraciadamente, nada más lejos de la realidad. Ya lo  anunciaba recientemente un líder terrorista: “si no tenemos bombas, cualquier método es válido para matar al infiel occidental”. O sea que no descartamos que vayamos por la calle y aparezca otro asesino de estos y nos rebane el cuello sin ton ni son. Al menos, me satisface escuchar a Susana Griso en la tele que las redes sociales, en este caso Facebook, han servido para que un bebé de ocho meses, al que su padre perdió mientras se sucedía el ataque del terrorista, ha sido encontrado sano y salvo. Consuela ver que no sólo hay odio en estos espacios virtuales.

Le pego un sorbo al café que me estoy tomando y le doy una nueva calada al chester que se me apaga en el cenicero, mientras finalizo estas líneas y pienso en que no. Que rezar no es suficiente salvo para consolar a nuestra mente. Que tampoco podemos quedarnos en casa y que debemos de seguir haciendo vida normal, ahora más que nunca. Salir a la calle y exponernos, que se vea que no nos arrugamos. Que no nos pueden doblegar así tan fácilmente. Que estamos desarmados, pero que no podrán con nosotros. Jamás.

Descansen en paz las víctimas.

 

Fuente fotos: abc.es

 

 

 

 

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4 comentarios en “Desarmados

    • Es inconcebible. Lo veo y no lo creo aún. Pero es el mundo que nos toca vivir y habrá que apechugar con él. Lo peor es que no veo solución por ningún lado así que no sé qué será lo que nos deparará el futuro. Un saludo

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  1. Rodrigo resulta inevitable no conmoverse ante masacres como esta. Hay quien dice que estamos en guerra, pero ¿quién es el enemigo? En las guerras convencionales hay uniformes y banderas para ,diferenciar a los enemigos, a los contendientes. Este caso estamos más indefensos; no hay espacio seguro, ni ciudad, ni cultura que esté libre de la acción criminal. Hace una semana en Bagdad fueron 300 los muertos en otro atentado.

    Le gusta a 1 persona

    • Totalmente de acuerdo. Y haces bien en recordar Bagdad en este caso. Nos hemos acostumbrado a que en estos lugares sea normal que mueran cada día cien o trescientas personas. Y no debería serlo

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