La siesta

Dicen que la siesta es uno de esos pequeños placeres de la vida y que su práctica tiene beneficios para la salud. El cerebro descansa, el cuerpo se relaja y aumenta la capacidad de resolver problemas, además de que se estimula la creatividad, la imaginación y la intuición. Y eso sin contar los miles de accidentes de tráfico que se evitarían por somnolencia al año, según cuentan. Aunque yo cuando estoy un tanto espeso lo suelo arreglar con un pitillo en soledad. Me espabila, me ayuda a pensar, me relaja y me vuelvo más creativo de repente. Pero la siesta es otra cosa. Es el yoga de los españoles.

La prensa internacional se mofa de nosotros por la propuesta de Rajoy de terminar la jornada laboral a las seis de la tarde y regresar al huso horario de Greenwich -del que nunca debimos de salir porque es el que nos corresponde por ubicación en el planeta-, para europeizarnos aún más y entrar en la modernidad.  Qué cachondos. La prensa internacional y Rajoy. Los primeros se ríen porque aseguran que esta iniciativa acabaría con las tres horas que nos echamos cada día después de comer.”Hora de levantarse”, “Adiós a la siesta”, “Se acabó la siesta” o “Rajoy quiere cargarse la siesta”, son algunas de las perlas que nos han dedicado en forma de titular algunos diarios durante esta semana, anglosajones la mayoría. Dejan entrever que aquí no se da un palo al agua y que vivimos del viento, que como ya dijo Zapatero en su día es el dueño de la tierra. En el fondo creo que nos tienen un poco de envidia. Pero recientes estudios revelan que solo el 16 por ciento de los españoles practica este saludable descanso al mediodía después de almorzar o comer. Y según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), España es el cuarto país del mundo en el que más horas se trabaja y el primero de Europa con una media de 1.775 horas al año. ¿En qué quedamos entonces, en España se trabaja o se duerme la siesta? ¿O las dos cosas y ninguna a la vez? No sé.  A veces tengo la sensación de que perdemos mucho el tiempo en el trabajo y de que con menos horas el resultado final sería igual. Pero este sería otro tema.

Siesta_señal.jpg

Y en cuanto a Rajoy, no sé si se ríe o llora, pero que salga adelante su propuesta, que es más vieja que la orilla del río, no se lo cree nadie. Ni el que asó la manteca. No lo verán mis ojos. Y dudo que ese cambio horario acabe con la siesta o con nuestros hábitos laborales, y mucho menos que consiga que nos metamos en casa a las seis de la tarde a ver la tele. Somos europeos, sí, pero esto es España, no Finlandia, donde lo más interesante que pasa en la cama de un matrimonio finlandés es que el hombre o la mujer se caiga de ella mientras duerme. Así que el que pueda, que se siga echando la siesta, de diez minutos, una hora o media tarde. En el sofá, en la cama, encima de una toalla en la playa o en un banco en la calle. Con el pijama puesto o en pelotas. Solo o con el perro. Y como dice el sabio refranero, “ande yo caliente, y ríase la gente”.

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4 comentarios en “La siesta

  1. Si que si y a Rajoy que le den así de claro,quien quiera que se eche la siesta y quien no pues que disfrute de su tiempo libre como quiera,este quiere quitar la siesta y el pablo la semana santa anda que .., Con razñon odio la política si es que me ponen de los nervios los muy … Jajajaa Buen post si señor,yo te apoyo 🙂

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  2. Jajajajajaa Rodrigo!!! Muy bueno, me ha gustado mucho tu ironía fina!! A ver, vamos por partes, como dijo Jack el Destripador (perdona, chiste pésimo). Lo primero, la siesta no es ni mucho menos patrimonio exclusivo de la españolidad. Hay países donde se toman esto del trabajo muy en serio, como Japón, por ejemplo, donde aprovechan cualquier trayecto en tren o metro para echarse una cabezadita. Antes, después o durante de la comida, da igual. El tema está en que 15 o 20 minutos son más que suficientes para despejar el cerebro y reactivar nuestra energía. Lo de las 3 horas y la panza llena de paella, eso sí es muy español. Y nada sano, por cierto. Los ingleses se pueden reír de nosotros todo lo que quieran, pero mientras sigan viniendo a gastarse los cuartos en sus borracheras de campeonato a nuestro país, todo está bien. Y en cuanto a Rajoy, no sé si se ha creído que ha descubierto la sopa de ajo, como decimos en Cataluña, proponiendo lo de salir a las 6 para ser más europeos. Porque para eso, no basta con salir a las 6. Hay que entrar a las 7 y salir a las 5, o a las 4 si me apuras. Comer en 20 minutos, no salir cada media hora a echarse el piti ni tomarse más cafés que Juan Valdés, cerrar el súper a las 7 y no a las 10, y adelantar el prime-time a la hora del Pasapalabra.

    Ala, ya me he despachado agusto.

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    • Pues si, Carmen, te has despachado a gusto. Pero da gusto contigo como te explayas y con esa pluma tan buena que te traes. Lo que me irrita es esa manía generalizada que existe de europeizarnos a toda costa. Que nos dejen un poco en paz o que se adapten ellos también un poco a nosotros y nuestra forma de vida. Y si nos tenemos que europeizar pues que sea para lo bueno. Empleo de calidad, sueldos, conciliación… Gracias por leerme y seguirme. Estamos en contacto.

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