Los Goya

Tengo curiosidad por ver como se desarrolla la noche de los Goya. La gala del cine español y del progresismo titiritero y subvencionable, considerada por muchos la fiesta de la cultura -que así nos va, dicho sea de paso-. Si Don Francisco levantara la cabeza… Y tengo curiosidad más que nada por si Pablo Iglesias se viste de smoking y se coloca un moño para sujetarse la melena y así poder ir a la ultima, en plan reformista para ir apuntalando las negociaciones, que por lo que vaya a ocurrir en cuanto a los premios, que me temo que será un tostón, como casi siempre. Pero también estoy en un sinvivir pensando en lo que se pueda decir en la gala. O mejor dicho, por lo que no se diga, que no es lo mismo, como tampoco lo son cuatro pelotas negras que cuatro negras en pelotas. Imagino una ceremonia indignada por lo ocurrido ayer en un ¿espectáculo? de títeres en Madrid para niños. Esos premiados saliendo a escena, emocionados y sorprendidísimos, para recoger sus merecidos y currados bustos de Goya y clamando en sus discursos contra Carmena y su concejala de Cultura por hacer apología del terrorismo. O pidiendo a los políticos que dejen de pensar en ellos y en sus intereses y se pongan de acuerdo para gobernar en defensa de la unidad de España. O esos otros, compungidos, con su universal pintor acunándolo entre los brazos, mientras vocean para que se les escuche, alto y claro, quejándose de la incultura de los que mandan en Madrid por haber retirado de la entrada del cementerio de Carabanchel la placa de homenaje a los ocho carmelitas fusilados por milicianos del Frente Popular en el Madrid prebélico del 1936, en una correcta aplicación de la Ley de la Memoria Histórica zapateril. También habrá quejas hacia el Gobierno en funciones y su ministro de Cultura por haberse cargado las subvenciones al cine español y por la ley aprobada para hacer frente a la piratería. Imagino una dureza descomunal contra los que han dirigido y se han lucrado en estos últimos años en la Sociedad General de Autores, por el bien de la cultura. Pero supongo que me estoy adelantando a los acontecimientos y que a alguien le estoy fastidiando el monólogo. Ardo en deseos de que llegue esta noche. Me quedaré en casa, expectante, viendo la televisión y sin perder detalle de todo lo que acontezca, aunque si aparece Iglesias con smoking y moño, no respondo de mis actos, y me marcho a la cama. Quizás, incluso, hasta gana un premio Ricardo Darín. Y como buen argentino, hará mención a Maradona o a la expropiación de Repsol. Los Goya, no me los pierdo por nada del mundo.

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